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La evolución de Saner

Miércoles, 14 junio 2017

Lectura de 10 min.

Programa de Arte Público


Edgar Flores, mejor conocido como Saner, ha viajado alrededor del mundo para tocar corazones y conciencias con su arte. En esta ocasión, DistritoTec fue el afortunado lugar en donde plasmó su huella con un espectacular mural.

Basta con hacer una simple búsqueda en Google para dimensionar el alcance artístico de Edgar Flores, mejor conocido por su pseudónimo Saner. Originario del Estado de México, con un estilo enraizado en la riqueza iconográfica de nuestro país e inspirado en los más grandes muralistas mexicanos, Saner ha viajado alrededor del mundo para tocar corazones y conciencias con su arte, ya sea en espacios públicos, galerías, portadas de discos, carteles de festivales o libros.

Comenzó haciendo dibujos desde los tres años, brincó al grafiti durante su adolescencia y descubrió con el diseño gráfico y la publicidad nuevas posibilidades para abordar sus proyectos. Hoy, después de encontrar su verdadera vocación personal y artística, Saner se ha ganado a pulso el reconocimiento de galerías, blogs y revistas de diseño y arte, pero el reconocimiento que más atesora es el de la gente; los curiosos que se acercan para platicar y agradecerle que dibuje escenas llenas de color y significado en donde antes no había más que una pared o una barda gris.

Sus intervenciones son invitaciones para hacer una pausa en nuestro día a día, un cálido recordatorio de la importancia de reflexionar sobre lo que somos, lo que aparentamos y hacia dónde vamos. Bajo esta idea, Saner recibió la invitación para formar parte del Programa de Arte Público DistritoTec en una nueva colaboración con el estudio mexicano Arto.

En el transcurso de una semana, Edgar Flores trabajó largas horas bajo el sol fulminante del verano regiomontano, con la motivación de tener a la vista a un viejo conocido y admirado: a unos cuántos cientos de metros de distancia, comenzó un diálogo con el mural “El Triunfo de la Cultura” de Jorge González Camarena, símbolo de la Rectoría del Tecnológico de Monterrey. Como resultado de ese diálogo, Saner le dio continuidad al concepto de la cultura como base de una sociedad que busca evolucionar no solo su entorno urbano, también la manera de pensarse en la ciudad. De ahí el nombre de su mural “Evolución”, ubicado a media cuadra de la Rotonda Garza Sada sobre la Av. del Estado, justo arriba de las oficinas de DistritoTec.

 

Mural “Evolución”

Durante una semana, Saner estuvo trabajando sobre las oficinas de DistritoTec en su espectacular mural que dialoga con “El Triunfo de la Cultura” de Jorge González Camarena.

«Acciones como éstas que se están generando en DistritoTec, obligan a las personas a darse cuenta de lo afortunados que son», dice en entrevista, «porque no se trata de un evento de promoción y ya, el impacto es a largo plazo. Este es el espacio público y esto es lo que se puede hacer en beneficio tuyo. No es en beneficio de una persona, es para el bien común». Saner se refiere a la celebración espontánea que se llevó a cabo en la recta final de su intervención, con música en vivo y una pequeña convivencia como excusa perfecta para celebrar el mejoramiento de las banquetas de un tramo de la Av. del Estado. A las seis de la tarde de un viernes, automovilistas que transitaban por el área voltearon curiosos al ver a Saner trepado en un grúa; abajo, una banda tocando jazz al aire libre.

«De alguna manera nadie sabe cómo utilizar el espacio público o cómo reaccionar ante un llamado happening. Cuando esto sucede las personas entran en una especie de shock y no saben cómo interactuar», dice Saner. «Es interesante ver cómo las personas reaccionan, algunos sí cruzan esas fronteras. Son de esas pequeñas fronteras virtuales, no tangibles, que de alguna manera nos limitan y es justo lo que a mi me gusta del espacio público: que las personas pueden decir, no me interesa esta frontera y tengo la capacidad y el valor de afrontarlo».

Cada muro que hago en sí solo cuenta una historia y lo vuelve único en cada lugar. Intento que el espacio público tenga un sentido diferente para mi.

— Saner

No es la primera vez que Saner visita Monterrey, lo hizo anteriormente para participar en festivales de cultura de arte urbano en dos épocas de contraste: antes y justo después de la ola de violencia que cambió la dinámica de la ciudad. En su visita anterior pudo palpar las secuelas que dejó en nuestra sociedad. «Había un miedo tan marcado que las personas se autosecuestraron», recuerda. «Y ustedes (DistritoTec, como iniciativa) están haciendo lo contrario: en lugar de decir que lo mejor es quedarse en casa, lo mejor es salir y saber que somos más y somos un grupo fuerte, que si todo está canalizado de la mejor manera podríamos estar recuperando el espacio».

Inspirado en este cambio de actitud, Saner plasmó esa visión en su mural. «Podríamos arriesgarnos y cruzar esa frontera. Hay otra opción diferente, no tienes que quedarte en tu casa», y de ahí el concepto de la evolución. «Mi responsabilidad es generar menos caos dentro de lo que ya se está viviendo».

Esta actitud también se tradujo en una evolución de su trabajo y de sus personajes. Saner es reconocido por enmascarar a sus personajes, analogía de las diferentes caras que portamos como individuos, ya sea para esconder lo que realmente somos o como carátula de presentación dependiendo de la situación. En su mural “Evolución”, los personajes aparecen desenmascarados porque «seguimos avanzando, por eso vemos al futuro y todas esas miradas están hacia el cielo». Al centro aparece un guerrero jaguar «que se humanizó», acompañado de una figura abstracta que evoca al corazón; el uso de las formas geométricas en el mural son la «representación de cada uno de los pensamientos de los individuos en la ciudad»; como símbolo de ubicación geográfica, aparece el Cerro de la Silla, «referente de que aquí es donde se está buscando hacer ese cambio»; al final, aparecen tres personajes que representan la «evolución de la conciencia: joven, adulto y la muerte, tres etapas que te llevan a un acto de conciencia más grande, al legado que dejas».

A pesar de que sus trazos, colores o expresiones a veces podrían proyectar confrontación o una especie de incitación, la verdad es que en persona Saner es cálido, receptivo y comprensivo. En su personalidad se proyecta mucho de lo que su arte pretende dejar de reflexión: es una invitación a dialogar, a aprender de las lecciones del pasado, de nunca olvidar los orígenes para ver hacía adelante con los pies bien puestos sobre la tierra. «Creo que ha sido un buen momento para intentar buscar nuevas maneras de expresar la máscara (…) De alguna manera el hecho de haberme casado influyó, es parte de esas búsquedas de estabilidades personales que tenemos».

Al preguntarle qué se lleva de esta experiencia, Saner no duda en enumerar lo que ganó: «primero, la posibilidad de regresar a Monterrey y darme cuenta que la ciudad está cambiando; también la oportunidad de hacer un muro que tenía planeado y verlo plasmado es una de las mejores satisfacciones que puedo tener; y por último, el agradecimiento de las personas que se acercaron».

Quienes tenemos la oportunidad de voltear a ver su mural “Evolución” para salir del ensimismamiento del día a día, ganamos un momento de pausa y reflexión. Como dice Saner: «No podemos volver a cometer el mismo error, sería terrible. Aprendimos la lección de no vivir autosecuestrados y aprendimos la lección de buscar formas diferentes de responder. Ahora hagamos que la cultura vuelva a triunfar sobre este lado oscuro».

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