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Baile, bienestar y talleres en la colonia Cerro de la Silla

Miércoles, 21 junio 2017

Lectura de 7 min.


Durante meses, vecinos de la colonia gozaron de clases de baile, yoga y otros talleres para fortalecer los lazos comunitarios en el DistritoTec. Las actividades se resumirán después de la remodelación del Centro Cultural Naranjos.

En el número 2601 de la calle Cipreses, en la colonia Cerro de la Silla, durante meses se sembró la semilla para reunir a una comunidad curiosa y divertida, gustosa de ocupar sus tardes en actividades recreativas. Ese lugar es mejor conocido como el Centro Cultural Naranjos, uno de los espacios que el Tecnológico de Monterrey mantuvo en los alrededores del campus para enriquecer la convivencia entre la comunidad Tec, pero que a raíz de la iniciativa DistritoTec comenzó a compartir con la comunidad de vecinos de la colonia Cerro de la Silla para la recreación, el bienestar social y el encuentro.

Danzón, bailoterapia, acroyoga y bordado artesanal fueron algunas de las actividades que se impartieron en el centro. Todas ellas relacionadas al bienestar emocional, mental y físico, con un enfoque particular en el bienestar social, según comenta Noemí Zúñiga, quien comenzó con esta iniciativa con la ayuda de DistritoTec.

«El lugar tuvo mucho éxito, tanto con vecinos de esta zona como de fuera, porque este tipo de talleres y convivencia entre vecinos era muy necesaria», dice Noemí. A pesar de que en un inicio el programa del centro estuvo enfocado para atender a la comunidad de la colonia, acudieron residentes de otras áreas como Contry, San Jerónimo o Mitras, entre otras colonias lejanas.

Desde hace año y medio, Naranjos ha logrado tejer una verdadera red de entusiastas, ya que quienes participan y asisten –incluyendo los propios maestros que imparten los talleres– llegaron a él gracias a referencias de amigos o familiares; muchos, también, se han quedado por amor al baile.

En una de las últimas clases del centro, previo a que inicie un proceso de remodelación, Ricardo Ruiz baila danzón, concentrado pero alegre, junto a su mamá. «El danzón es una manera muy artística de expresarte, es agradable sentir la música y poder transmitirla a través de pasos que parecen sencillos pero que en la práctica no lo son», dice.

Su maestra, Alejandra Naranjo, es dentista de profesión y una apasionada del baile (su apellido es mera coincidencia). «Me enamoré del danzón hace cinco años y desde entonces lo practico; es tomar conciencia de tu cuerpo, tus sentidos y significa una manera diferente de escuchar la música», expresó.

Como sucede con otros maestros, Ale también fue invitada por Noemí; ella, a su vez, ha invitado a más amigos a tomar clases y a participar en actividades recreativas por las tardes.

 

Fin de los cursos, inicio de una nueva etapa

 

Los participantes del Centro Cultural Naranjos celebraron el cierre de temporada de actividades el sábado 1 de julio con una demostración de lo aprendido en el semestre.

Padres de familia, niños y otros vecinos de las colonias de DistritoTec asistieron a una clase abierta de yoga para niños y de bordado en el patio de las instalaciones del Centro en la colonia Cerro de la Silla.

Alrededor de 20 orgullosos padres se sentaron en las mesas de madera para observar la clase abierta de yoga y meditación, en donde sus hijos reflejaron las habilidades que aprendieron durante los últimos tres meses. Mientras tanto, los niños, ubicados en tapetes de yoga, hacían su mejor versión de diferentes posiciones como “perro boca abajo” o “la mesita”.

«Decidimos meter a nuestras hijas, de 8 y 5 años, a las clases de yoga porque nos han dicho que ayuda a tener un mejor control de tus emociones y de ti mismo», comentaron Adriana y Manuel mientras grababan la demostración de sus hijas. «Hemos visto un poco más de madurez y entendimiento en nuestra hija mayor, mientras la más chica se divierte haciendo maromas», rieron.

Las alumnas de la clase de bordado, por otro lado, presumían sus trabajos terminados y otros en proceso. Así, bajo la sombra de la jacaranda, trabajaron durante la mañana. «Yo estoy muy contenta con la conclusión de mi taller», compartió Martha, vecina de la colonia Roma. «Esto nos ha servido a muchas de nosotras que andamos muy aceleradas a detenernos un poco y desestresarnos», agregó.

Tras unas breves palabras de parte de los organizadores, el evento concluyó con una pequeña ceremonia con entrega de diplomas y una merienda de frutas y aguas frescas que las mamás se organizaron en llevar.

En los próximos meses, las instalaciones de Naranjos estarán temporalmente cerradas por motivo de los trabajos de remodelación. La intención es proveer de mejores espacios para continuar con este tipo de actividades y talleres que fortalecen el sentido de comunidad en el DistritoTec.

 

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