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DistritoTec a través de otros ojos

Viernes, 30 junio 2017

Lectura de 5 min.


Leire Ordoyo llegó a Monterrey en agosto para estudiar periodismo y desde entonces el distrito se ha convertido en su casa. A kilómetros de distancia de su ciudad natal (Tafalla, en España), Leire nos cuenta sobre su experiencia en esta zona de la ciudad.

Cada semestre llegan alrededor de 250 estudiantes extranjeros al Campus Monterrey y con ellos también llegan distintas percepciones y maneras de vivir la ciudad. A fin de conocer un poco la impresión que tienen sobre el DistritoTec y su entendimiento del proyecto, platicamos con Leire Ordoyo, alumna de intercambio proveniente de Tafalla, España.

Acostumbrada a vivir en una ciudad pequeña y amigable donde es fácil llegar caminando a cualquier destino, Monterrey le resultó un poco difícil. «Provengo de un modelo de ciudad muy distinto al de Monterrey y me costó adaptarme a la movilidad en Uber», dice en referencia a la situación que prevalece en un sector de la población de la ciudad que tiene la opción de elegir Uber por encima del transporte público.

«Creo que la iniciativa de DistritoTec ha conseguido que me sienta un poco más en casa; por la oportunidad de caminar en los alrededores y no estar dependiendo constantemente de un medio de transporte», agregó. Además, ha visto con admiración los proyectos que se han detonado en el DistritoTec en el último año. La mayoría de ellos, según opina, han ayudado a cambiar las realidades de quienes viven en el distrito.

Y aunque dentro del Campus se están desarrollando muchos proyectos, los cuales califica como innovadores en su diseño, su corazón se queda con las obras externas a la universidad. «Si bien es cierto que eché de menos un área de estudio durante mi estancia, pienso que las obras son un avance inevitable dentro del Tec», explicó. «Aunque son algo positivo, creo que las iniciativas externas tienen más mérito ya que tratan de solucionar problemas de interés público».

Admiró la unión que DistritoTec ha formado entre la comunidad estudiantil, los vecinos y la institución; esta combinación la ha hecho sentir como en casa.

«Yo solo tengo palabras bonitas para mi estancia en el campus», afirmó. «Sólo espero que le den continuidad al proyecto y, sobre todo, que sean capaces de transmitir a las generaciones futuras la necesidad de cambio que necesita el entorno del Tec».

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