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Celebra un año de ofrecer paz

miércoles, 21 febrero 2018

Lectura de 6 min.


Punto Blanco cumple un año de ser un oasis de tranquilidad para que la comunidad pueda, a través de la meditación, encontrar un momento de paz en la acelerada rutina diaria. Por su aniversario queremos dar a conocer la historia detrás de este lugar.

Las universidades en el occidente han favorecido el desarrollo espiritual de los seres humanos, enfocándose en los procesos mentales y brindando así la capacidad de discernir y convertir la información en conocimiento para garantizar buenas decisiones.

Pero ahora el Tec ha decidido ir más allá al fomentar entre en la comunidad un desarrollo espiritual basado también en el conocimiento de sus emociones como una herramienta indispensable en su actuar.

Para ello ha impulsado la iniciativa Punto Blanco, que va engarzada al movimiento de la Institución de crear un sistema educativo integral que conjunte actividades deportivas, culturales, comunitarias, aprecio por el medio ambiente y ahora de apreciación del silencio y el valor de la meditación.

Punto Blanco abrió sus puertas a la comunidad el 15 de febrero del 2017 y desde entonces ha sido abrazado con mucho cariño por quienes buscan este sitio para reflexionar.

“Punto Blanco surge ante la necesidad de un espacio donde las personas pudieran detenerse, hacer una pausa para estar consigo mismas, reflexionar sobre el rumbo de sus vidas, y salir del espacio un poco más inspiradas a controlar su propio destino y sus emociones; detenerse a comprender que parecen ir en un tren a toda velocidad sin saber si quiera bien el rumbo hacia donde se dirigen.

“Pues una vez que tomas el camino de tu vida en tus manos hay más posibilidad de que logres sentirte en plenitud, ya que, al ser consciente de cada decisión, las vuelves opciones tuyas, pensadas a conciencia; vas sintiendo que eres el actor de tu vida y eso te da una sensación de libertad profunda. Eso es lo que queremos promocionar en este espacio”, comentó la doctora Martha Sañudo, profesora de Filosofía del Campus Monterrey que impulsa este proyecto.

En el Centro Estudiantil del Campus Monterrey se encuentra este refugio de tranquilidad para el espíritu que, con su diseño y ambientación, busca ofrecer a los visitantes un espacio ideal para realizar una introspección sobre quiénes son, a dónde van, qué desean y cuál es su relación con el mundo.

“Lo que queremos es que Punto Blanco sea el catalizador de estos intereses, que ofrezcamos eventos, charlas, oportunidades de conocer a personas que tienen intereses similares, que sea el motor de este nuevo cambio, que comprendan que esto no es periférico a la educación universitaria, sino que debiera ser el centro de toda formación: lo que impulsamos significa florecer humanamente en el 2018”, explicó.

Sobre su interés por estos temas la doctora Martha Sañudo expresó que fue desde muy temprana edad que comenzó a adentrarse al mundo filosófico, porque descubrió que las personas que tienen un desarrollo espiritual con frecuencia tienen respuestas a preguntas profundas y esto les brinda paz y les hacen llevar la vida con sabiduría.

“Entonces siempre he tratado de buscar tradiciones filosóficas y espirituales que me acerquen a esa sabiduría, por eso he viajado por muchos países buscándolas, encontrándolas, y dándome cuenta de que todas son muy similares, es decir que llegan a lo mismo, una paz que te viene de encontrar una fuente de amor que es inacabable y que tú puedes promover dentro de ti; está en la base de la filosofía este querer encontrar el sentido de las cosas”, dijo.

Hay una inmensa cantidad de pensadores de muy diversas épocas y procedencias que ofrecen herramientas para un desarrollo espiritual, las cuales pueden consultarse en libros que están en Punto Blanco; estos pensadores promueven la importancia del silencio, de acallar los sentidos, disminuir la estimulación de ruido y de imágenes.

“El silencio ayuda mucho para que quienes entren a Punto Blanco puedan concentrar su mente, estar menos afuera de su cuerpo y más hacia el interior, que se conecten con su respiración y con sus procesos físicos como el latido de su corazón.”, mencionó Sañudo.

 

A un año de su apertura, Punto Blanco se ha vuelto un espacio invaluable para la comunidad del Tec de Monterrey porque suma a esta búsqueda por que el campus refleje un desarrollo en cuerpo, mente y espíritu.

Este proyecto se planea replicar en otros campus del Tec, y se está buscando cómo hacerlo.

“La Institución busca proveer más espacios y estrategias que promuevan la formación integral de los estudiantes, de manera que ellos se sientan como una planta que llega al Tec y recibe los nutrientes, la luz, el cuidado y todo lo que necesita para florecer”.

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